Tres filósofos del siglo XX​
Hartmann, Korsch, Kosik

I
Nicolai Hartmann. Concepción de la filosofía y la dialéctica

Hartmann (1882-1950) dijo que la dialéctica es la forma más importante de la filosofía, y que toda filosofía digna de llamarse así, es, en esencia, dialéctica. Antes y después de Hartmann muchos pensadores y políticos escribieron sobre lo que es la dialéctica, es sabido.


Hartmann fue testigo de acontecimientos que estremecieron al mundo y de sucesos que se convirtieron en condiciones de reconfiguración y reordenamiento del mundo, de lo que fue la realidad histórico-social de casi todo el siglo XX; Por ejemplo, a los 23 años fue testigo de la guerra ruso-japonesa, y de la Revolución rusa de 1905; a los 32 años fue soldado del ejército del Kaiser, y vivió la derrota de Alemania en la Primera guerra mundial; luego pudo observar -y también padecer-, los efectos insoportables del Tratado de Versalles para el pueblo alemán, y de las principales consecuencias de la conflagración, el más profundo de ellos, la destrucción de cuatro imperios: el imperio alemán; el imperio ruso; el imperio turco-otomano, y el imperio austrohúngaro; también fue testigo de la Revolución de octubre de 1917 en Rusia, y de la fundación del régimen socialista bajo la dirección de Lenin y el Partido Comunista; fue testigo de la fundación del Partido Comunista Alemán, del fracaso de la Revolución alemana de 1919, del asesinato de los fundadores y primeros dirigentes del partido mencionado, y luego, de la fundación y fracaso de la República de Weimar, y del surgimiento del Partido Nacionalsocialista Alemán; fue testigo de la reconstrucción económica y militar de Alemania, y de las persecuciones políticas contra revolucionarios, marxistas y liberales, y de las primeras acciones brutales contra otra clase de supuestos enemigos del nuevo régimen; fue testigo del ascenso del nazismo y de los triunfos iniciales del ejército alemán en el los dos primeros años de la Segunda guerra mundial; vio la derrota de Alemania y la destrucción del régimen nazi, y estaba en Berlín cuando la ciudad cayó en poder del Ejército Rojo; vivió cinco años más, supo de la persecución de los judíos y otras etnias, y de los campos de concentración; fue testigo del reordenamiento geo-político de Europa, el inicio de disolución del imperio inglés, de la fundación del Estado de Israel, y por supuesto, de las formidables teorías científicas y desarrollos tecnológicos de la primera mitad del siglo XX; alcanzó a saber de los logros sociales, científicos y tecnológicos del régimen socialista soviético, y de los crímenes de Stalin, y de otros acontecimientos, y aquí viene el punto que quiero destacar: de todos los sucesos de que fue testigo, no escribió algo considerable o significativo al respecto; parece que no escribió una sola palabra de crítica a la política o de examen histórico reflexivo, hasta donde sabemos.


Hartmann nació en Riga, capital de Lituania; estudió en San Petersburgo y luego en Alemania, en Marburgo, bajo la influencia del neokantismo de Cohen y Natorp; ahí se quedó a vivir, ahí fue profesor de filosofía toda su vida, y el nazismo no lo hostigó. Fue un filósofo puro, tal vez como ningún otro después de la Revolución francesa, revolución que, en sus comienzos, causó entusiasmo en Kant y Hegel, y que primero interesó a Goethe, y luego inspiró horror.


Durante 45 años -de 1905 a 1950- Hartmann miraba un mundo en crisis y convulsionado, y no lo expresaba; permaneció inmerso en sus estudios y meditaciones del neokantismo, luego, sobre algunas teorías de Husserl y al final, sobre sus desacuerdos con Heidegger. Vivió dedicado a la enseñanza de la filosofía y en noches propicias, a la contemplación del cielo con los telescopios para la admiración del panorama nocturno. Por alguna razón implícita en su biografía -que no conozco a detalle- dedicó su entendimiento reflexivo a pensar el mundo ideal, y escribir sus libros al respecto, de manera principal, sobre los objetos particulares y teoría de la ontología; también sobre la ética, las categorías y los valores; la estética, y el problema del conocimiento y el ser espiritual.


Su legado es un conjunto de obras de filosofía sistemática, abundante y detallada, de primera importancia en los temas que examinó. En sus indagaciones aparece entreverada la concepción suya -apuntada de manera inicial- en el sentido de que ‘la filosofía es dialéctica por definición’, bajo el significado primigenio y original del término: dialéctica es diálogo del pensar con el espíritu y sobre el ser espiritual del hombre.


Hartmann es ejemplo del pensador de la filosofía pura por excelencia en la primera mitad del siglo XX; en él, la dialéctica es pensar especulativo en diálogo consigo mismo sobre las categorías lógicas, el deber ser, los valores y el ser espiritual. Con la misma voluntad y actitud de juicio reflexivo constituyó un sistema de pensamiento puro, en el plano ideal, sin nexo con el mundo empírico, sin influencia de las convulsiones político-sociales o de las transformaciones históricas que tan cerca lo tocaron en varias ocasiones a lo largo de casi medio siglo, hasta los 68 años, cuando ocurrió su fallecimiento. Murió sin haber aceptado jamás la teoría de Heidegger sobre el hombre como ser o-ente-para-la-muerte.


II
Karl Korsch
1886-1961

Aproximación al personaje.

 

Karl Korsch brilla con luz propia en la historia de la crítica del marxismo. Los contenidos y fines del marxismo señalados por Korsch son precisos: la formación de la conciencia de la autonomía política y revolucionaria del proletariado. Los argumentos de esa posición frente al marxismo de los partidos socialdemócratas y comunistas del periodo de entreguerras (1919-1945) y luego durante los años de la llamada ‘guerra fría’, y después sostenidos de manera discreta y silenciosa hasta su muerte, ocurrida en Estados Unidos, aparecen reunidos en su obra más conocida: Marxismo y filosofía, publicada en alemán en 1964, y en español en 1971. En esos escritos y en la militancia cumplida entre 1919 y 1940, aparece la honestidad intelectual del revolucionario que defiende la teoría y fines originarios del marxismo ‘según Marx y Engels’ y también la verdad del proletariado por encima de los programas dogmáticos y disciplinarios de la Tercera Internacional, la estrategia revolucionaria de Lenin y de los partidos socialistas y comunistas que tienen a la clase trabajadora como objeto de control ideológico y posesión política…, en nombre del marxismo-leninismo. La claridad de los planteamientos analíticos y sintéticos de Korsch construidos durante veinte años de militancia marxista ‘ortodoxa y radical’ aparece al menos, como oposición a la trayectoria del marxismo en el siglo XX; la suya es una propuesta y compromiso con la orientación o camino para el futuro del marxismo: el reexamen del pensamiento de Marx como condición para la crítica marxista del marxismo, sin Lenin, sin los ideólogos soviéticos, sin las ideologías de los partidos comunistas o socialistas, sin los dogmas de la Tercera Internacional comunista. Son planteamientos reflexionados con genuina honradez y expresados con precisión elegante y concreta que hacen evidente el compromiso con la tarea de reconocimiento de una especie de reconstitución del marxismo como plataforma teórica y revolucionaria para la liberación de los trabajadores, y también, de crítica y denuncia de las limitaciones que los partidos de izquierda imponen a la teoría revolucionaria de Marx mediante las ideologías dogmáticas y concepciones rígidas, intransigentes e inflexibles que se han apropiado de la teoría y práctica revolucionarias de la clase trabajadora enunciadas por Marx. El leninismo y el Partido Comunista de la Unión Soviética quedan incluidos en ese juego de poder, control y manipulación doctrinaria de la clase trabajadora.

 

Después de sus conflictos con Lenin, la Tercera Internacional y otros estudiosos, ideólogos y críticos del marxismo, -de 1923 a 1940- en la marginación y soledad, Korsch fue un militante marxista comprometido con el examen crítico de la relación del marxismo con la filosofía, de la relación entre teoría y praxis. Un poco o casi nada es posible consignar aquí de la evolución cognoscitiva de Karl Korsch en relación con su distanciamiento del debate teórico-ideológico sobre el marxismo, el partido comunista y la formación de la conciencia revolucionaria del proletariado. Al respecto, son de interés los textos introductorios de dos libros suyos disponibles en español.1

 

Primera noticia biográfica. Revista El Viejo Topo.

 

Karl Korsch (Tostedt, Baja Sajonia, Alemania, 1886 – Belmont, Massachusetts, Estados Unidos, 1961). Filósofo marxista alemán, teorizador y militante del comunismo consejista. En la generación siguiente a Lenin, Korsch ha sido, junto a Gramsci y Lukács, uno de los tres principales teóricos del marxismo.

 

“Estudiante de derecho, economía y filosofía en Munich, Berlín y Jena; miembro del «Movimiento Estudiantil Libre». Estudió en Londres en 1912-1914, donde se unió a la Sociedad Fabiana y fue fuertemente influenciado por el movimiento sindicalista. En 1913 se casó con Hedda Gagliardi, con quien colaboró en el trabajo político y teórico a lo largo de su vida.

 

“Al estallar la guerra en 1914 Korsch regresó a Alemania; se opuso a la guerra, pero fue reclutado y aunque nunca llevaba un arma, fue condecorado dos veces con la Cruz de Hierro. En 1917 se unió al Partido Socialista Alemán Independiente (USPD), una división de la izquierda del SPD. Cuando el USPD se dividió, Korsch se unió al Partido Comunista (KPD) y participó activamente en las luchas revolucionarias de aquellos años. Durante el apogeo de la revuelta de los trabajadores, Korsch escribió programas económicos para una economía nacional basada en los consejos de trabajadores, enfatizando el papel de los trabajadores en la administración de las empresas.

 

“Tras el declive del movimiento, Korsch puso el acento en la necesidad de la lucha ideológica y criticó el objetivismo del marxismo de la época, que consideraba heredero de la orientación de la Segunda Internacional.

 

“En 1923, cuando publicó su Marxismo y filosofía, Korsch era miembro del Parlamento Provincial de Thüringia por el KPD y se convirtió en Ministro de Justicia. También ocupó un asiento en el Reichstag hasta 1928. Su libro apareció casi simultáneamente al de Lukács Historia y conciencia de clase, compartiendo temas muy similares.

 

“Lukács y Korsch fueron denunciados como .profesores» en el Quinto Congreso del Comintern. El liderazgo de «izquierda» del Partido Alemán fue reemplazado por Thälmann y su grupo. Korsch se opuso a este movimiento y creó una facción que publicó la revista ‘Left Resolutes’, pidiendo una línea más combativa basada en los consejos de trabajadores. Argumentó que la Comintern se había convertido en un instrumento de la política exterior rusa. En la crisis que siguió Korsch intentó mantener una posición intermedia entre el Comintern y un movimiento para formar un nuevo partido, pero se encontró aislado.

 

“Después de 1928, continuó escribiendo y comenzó una estrecha amistad con Bertolt Brecht, amistad que permaneció hasta la muerte de Brecht en 1956. Huyó de Alemania la noche del incendio del Reichstag en 1933. Desde 1936 hasta su muerte en 1961, vivió en los Estados Unidos, trabajó en el Instituto de Investigación Social y colaboró con Kurt Lewin.

 

“Entre sus numerosos escritos cabe destacar –además de la citada Marxismo y filosofía(1923)-, La concepción materialista de la historia (1922), Karl Marx (1938) –con traducción castellana de Manuel Sacristán publicada en 1975-, La ideología marxista en Rusia (1938) y las Diez tesis sobre el marxismo de hoy (1950).” 2

 

Segunda noticia biográfica y señalamientos críticos. Adolfo Sánchez Vázquez (1971).

 

“Karl Korsch nace en 1886 en Tostedt, Alemania, en el seno de una familia de la clase media. Estudia derecho, economía y filosofía en Munich, Berlín, Ginebra y Jena. En 1910 se doctora en derecho en la Universidad de Jena (…). Se casa en 1908 y de su matrimonio tiene dos hijas. En los años inmediatamente anteriores a la primera Guerra Mundial, reside en Inglaterra donde entra en contacto con la sociedad fabiana [organización política socialdemócrata y reformista londinense].

 

“Al estallar la Guerra Mundial, es movilizado y, con grado de oficial del ejército alemán toma parte en ella. Esta experiencia histórica y personal influye decisivamente en su vida como en la de tantos otros: la guerra lo lleva a la política. En 1919, el jurista (…) se convierte en un activo militante político. Ingresa, primero, en las filas del Partido Socialista Alemán Independiente, de orientación centrista en el que destacan las figuras de dos colosos de la socialdemocracia: Karl Kautsky y Rudolf Hilferding (…). Pronto abandona las tibias filas del partido socialista y se incorpora al Partido Comunista Alemán Unificado que surge de la escisión del Partido Socialista en octubre de 1920 y lleva a la unificación de la mayoría del Partido Socialista y del Partido Comunista en el grupo Espartaco, fundado por Rosa Luxemburgo en diciembre de 1920. (…)

 

“Su militancia política de estos años se conjuga con cierta actividad teórica que da lugar a diversos artículos y ensayos (…).

 

“1923 es para Korsch un año de intensa y variada actividad: como profesor de derecho en la Universidad de Jena, como ministro comunista de justicia en Turingia, durante los meses de octubre y noviembre, al calor de los éxitos efímeros de la Revolución Alemana como diputado comunista del Parlamento de Turingia. En 1923 aparece su famoso trabajo Marxismo y filosofía que habría de convertirse en el centro de las más agudas y opuestas críticas (…).

 

“La actividad práctica política de Korsch, desde las filas del Partido Comunista Alemán, se prolongará todavía algunos años en el curso de los cuales figura como director de Die Internationale, órgano teórico del partido, diputado del Reichstag y delegado al V Congreso de la III Internacional que se celebra en Moscú en 1925. Los ataques de que es objeto su libro por Zinóviev en dicho congreso y, particularmente, su actitud frente a la política exterior soviética, que se manifiesta sobre todo en su condena del tratado germano-ruso, conducen a su exclusión del partido en 1926. Tras de su expulsión, prosigue su labor como diputado hasta 1928 y desarrolla una actividad política de oposición en torno a las revistas (…), da a conocer sus Tesis sobre Hegel y la Revolución. En dichas revistas mantiene una posición ultraizquierda artista que, en el terreno práctico militante, llega a su fin en 1928.

 

“Desde entonces se consagra a una actividad teórica sobre cuestiones diversas; En ella destaca su prólogo a una nueva edición alemana del tomo I de El Capital. La llegada de Hitler al poder le hace abandonar Alemania y trasladarse primero a Dinamarca y más tarde a Inglaterra hasta que en 1936 se instala definitivamente en los Estados Unidos. Aquí publica en 1938 su libro Karl Marx en el que se ocupa de su doctrina como concepción de la sociedad, de la economía política y de la historia. Las vicisitudes de su vida y su obra no le han apartado de su visión original, aunque ahora insiste sobre todo en la teoría de Marx no como filosofía sino como ciencia social: .En cuanto ciencia materialista del desarrollo contemporáneo de la sociedad burguesa, la teoría marxista es, al mismo tiempo, una guía práctica para el proletariado en su lucha por realizar la sociedad proletaria>>. Korsch afirma su fidelidad al pensamiento de Marx, pero destacando lo que, en su juventud, parecía olvidar: su cientificidad. (…).

 

“ (…) También se interesa por una problemática que en el pasado le era ajena: la filosofía de la ciencia y la logística. Con este motivo, publica en colaboración con Kurt Lewin el texto Mathematical Constructs in Psychology and Sociology.

 

“En 1950, vuelve por breve tiempo a Europa para dar algunas conferencias en Alemania y Suiza que constituyen la última expresión de su actividad teórica (…). Conocemos el resumen de la conferencia suya pronunciada en Zurich publicado por Maximilien Rubel por primera vez en 1959 con el título de ‘10 tesis sobre el marxismo, hoy’. Marx queda rebajado en importancia, al igualar con él en estatura a los que fueron sus rivales (Blanqui, Proudhon, Bakunin etc. (…); el intento de restablecer la función originaria del marxismo como teoría de la revolución social se le revela ahora como una utopía .reaccionaria>>, etc. (…). Sus tesis finales sobre el marxismo son el eco de un pensamiento ya en ruinas o las ruinas de un pensamiento.

 

“(…) Korsch, combatido por su ultraizquierdismo acaba por ser excluido de las filas del partido; (…); Korsch, (…), al cabo de los años, después de su peregrinación por universidades europeas y norteamericanas, la anticrítica de Korsch desemboca en una crítica casi total en una verdadera abjuración del marxismo (…): Korsch muere calladamente (…).

 

“El problema central para Korsch es el de fijar la verdadera relación del marxismo como filosofía y la realidad. Concebida originariamente como teoría de la Revolución social, la doctrina de Marx se ha convertido, por obra de un marxismo ortodoxo, en una teoría .pura>> que no conduce a ningún imperativo práctico, aunque sirva para salvar, en definitiva, una práctica reformista. Esta actitud implica una interpretación negativa de las relaciones entre marxismo y filosofía; Es decir, una negación del contenido filosófico propio de la doctrina de Marx. (…) Para Korsch restablecer la relación interna entre la teoría y la praxis significa restablecer la verdadera relación entre el marxismo y la filosofía e, indisolublemente con ello, salvar la dialéctica.

 

“El intento de Korsch de restablecer las relaciones entre marxismo y filosofía y, con ellas, de la teoría y la praxis, desembocaba así en una oposición irreductible entre su interpretación del marxismo, como unidad indisoluble de teoría y praxis, y el marxismo científico-positivista o materialista predialéctico que negaba esa unidad.

(…)

“La filosofía de Korsch es, en definitiva, una filosofía de la praxis, entendida ésta como afirmación del momento decisivo de la práctica de la cual la teoría sería su expresión consciente. El nexo entre una y otra no sólo es indisoluble, sino además directo e inmediato.(…).

 

“Todo el texto de Korsch [Marxismo y filosofía] tiende a rechazar la relación entre marxismo y filosofía o entre marxismo y realidad, como una relación de teoría y práctica que niegue el momento de la interioridad. De ahí su hincapié en el carácter inmediato, directo o expresivo de esa relación. Pero este carácter expresivo se transparenta sobre todo en una práctica revolucionaria ya constituida o en movimiento y no en una práctica que hay que promover o constituir. Por eso se explica la aparición de Marxismo y filosofía en 1923, es decir, en un momento en que la práctica revolucionaria constituida en octubre de 1917 y puesta en movimiento en Europa central parece avanzar como <<prólogo de la Revolución Mundial>> (Lenin). Pese a las dificultades asombrosas con que tropiezan los bolcheviques en esos años y a los altibajos de la marea revolucionaria, Korsch -como Lukács y, en general, los ultraizquierdistas europeos- creen que, efectivamente, se está escribiendo el prólogo de la revolución mundial. Pero pronto cae el telón; la perspectiva revolucionaria mundial se aleja para reducirse, en medio de la relativa estabilización del capitalismo, a la.construcción del socialismo en un solo país>>.

 

Marxismo y filosofía responde a este momento de auge revolucionario. La teoría se ve en Korsch como expresión inmediata de la praxis; en una situación de este género el momento de la interioridad oscurece a su opuesto. Es la hora del ultraizquierdismo. Pero esta hora pasa; la propia práctica, con su reflujo, demostrará que las manecillas del reloj no pueden estar paradas en el mismo punto; dicho en otros términos, la teoría no puede aferrarse a su función expresiva. Va a surgir la necesidad – impuesta por la propia realidad- de que vuelva sobre el curso de lo real, lo analice y desentrañe, para insertarse más profundamente en la práctica misma.

 

“Cuando Korsch escribe más tarde su Anticrítica la realidad no es la misma de hace unos años. En la medida en que se han ido alejando las perspectivas que se acariciaban en los años 20, el precio pagado por la construcción del socialismo incluye la elevación de la teoría como saber .puro>> y de la organización como destacamento aparte al plano de lo absoluto. Es entonces cuando el marxismo de Korsch revela su doble faz: su debilidad y su fuerza. Debilidad: porque -contra lo que él sostiene- la teoría no puede ser simplemente expresión directa, sino que tiene que destacarse de la praxis para volver a establecer una relación interna más profunda con ella. Fuerza: porque -de acuerdo con él- la teoría no puede ser, ciertamente, un saber .puro>> ni la organización un destacamento aparte, aunque esta concepción de la pura exterioridad de la conciencia y del partido hayan predominado teórica y prácticamente, sobre todo después de escribirse la Anticrítica.

 

“Los textos de Korsch no han perdido su validez en nuestros días, justamente porque en ellos se reafirman con trazos no menos vigorosos, su debilidad y su fuerza. Los límites con que tropezó su concepción hace cinco o cuatro décadas son los mismos con que tropieza: hacer de la teoría la expresión directa e inmediata de la práctica revolucionaria. Pero la crítica de Korsch conserva, asimismo, su sentido y su acento, aunque ya estén lejanos los días del reformismo y positivismo de la vieja socialdemocracia, y aunque el stalinismo haya perdido la preeminencia que tuvo hasta hace unos años; su crítica vale como una advertencia constante contra toda tendencia a la esterilidad absoluta en las relaciones entre la teoría y la práctica, ya sea que ésta se presente en forma de una burocratización de las vanguardias o en las concepciones elitistas de un blanquismo reverdecido, ya sea que adopte la forma de un nuevo teoricismo u objetivismo cientificista que haga del marxismo una ciencia aparte y absoluta que a la práctica sólo toca aplicar”. 3

 

Ideas para el rescate crítico del marxismo.

 

Karl Korsch emprendió el reconocimiento y reexamen de Marx a pesar del dogmatismo de Lenin, del Partido Comunista y de la Internacional Socialista, dogmatismos que dieron forma y contenido al devenir del mundo mediante la estructura y actividad del partido comunista de la unión soviética; y fue condenado, varias veces; quiso ser -y lo fue- un pensador crítico libre y auténtico, y pagó el precio, el precio por pensar y escribir sobre Marx en su libro, publicado por vez primera en 1923. ¿Qué hace ahí? La aplicación de la concepción materialista de la historia… a la misma concepción materialista de la historia’. En el prólogo de la edición en español de ese libro se dice: “La relación entre la teoría y el movimiento de la clase se convierte en objeto del análisis histórico, y el mismo pensamiento de Marx en objeto de una crítica ideológica entendida en sentido materialista”.4

 

En el ensayo “El estado actual del problema marxismo y filosofía”, conocido como Anticrítica, Korsch dice que la teoría de Lenin “no es, sin embargo, expresión teórica suficiente para las necesidades prácticas del estado actual de desarrollo de la lucha de clases del proletariado internacional, y la filosofía materialista de Lenin que sirve de fundamento ideológico a esta teoría leninista no es, tampoco, por esta razón, la filosofía revolucionaria del proletariado que corresponde a este momento actual de desarrollo”.5 Esta herejía, disidencia, impugnación e indisciplina partidista, ideológica y marxista-leninista-estalinista no podía tolerarse, y Korsch recibió el estigma de ‘desviación revisionista’ y’ segregación política’ dictada por el marxismo soviético. En el mismo texto dice Korsch: “La tarea real que deberá realizarse mediante el nuevo planteamiento del problema marxismo y filosofía y de la pregunta más general por la relación entre toda la ideología y la práctica del movimiento obrero revolucionario, con respecto al .marxismo-leninismo>> comunista, consiste en aplicar sin miramientos el mismo criterio materialista, es decir histórico, crítico y totalmente no dogmático, a través del cual definimos el carácter histórico de la ortodoxia marxista .kantskiana>> de la Segunda Internacional, también a la ortodoxia marxista de la Tercera Internacional .leninista >> , y, para decirlo en términos más generales, a todo el desarrollo histórico del marxismo ruso en su relación con el marxismo internacional, del cual la historia del actual .marxismo-leninismo>> es sólo el ramal más reciente”.6

La honestidad intelectual y el compromiso con el reexamen de las aportaciones y responsabilidades del pensamiento de Marx, y cuya tergiversación y utilización ideológica por el partido comunista soviético denuncia Korsch, con comedimiento, prestancia y contundencia, culminan con su planteamiento de la independencia política y autonomía ideológica de la clase obrera, y que da cierre al ensayo Anticrítica; dice ahí: “La tarea más importante de una .dictadura ideológica>>, interpretada de esta manera, consiste, por lo tanto, en suprimir sus propias causas materiales e ideológicas, y volverse a sí misma superflua e imposible. Y desde el primer día, esta dictadura proletaria auténtica se diferenciará de todas las imitaciones y legítimas porque crea no sólo para. todos>>, sino también .para cada uno>> de los obreros las condiciones requeridas por una libertad espiritual como no ha existido nunca ni en ninguna parte en la sociedad burguesa, para los esclavos asalariados, física y espiritualmente son juzgados pese a todas las supuesta democracia y libertad de pensamiento, que se puede invocar. Concretando de esta manera el concepto marxista de la dictadura de clase revolucionaria del proletariado, desaparece la contradicción que parecía existir sin esta definición más precisa entre la exigencia de la .dictadura ideológica>> y el principio esencialmente crítico y revolucionario del método materialista-dialéctico y la concepción del mundo comunista. El socialismo es, en su meta y en todo su camino, una lucha por la realización de la libertad”.7

La evolución crítica y dialéctica del pensamiento marxista crítico de Karl Korsch nunca perdió claridad de fines o luminosidad conceptual en favor de la vitalidad, importancia y aportaciones del pensamiento de Marx; fue un notable conocedor de la formación de ese pensamiento y de las posibilidades de ulteriores evoluciones de este, como queda demostrado en el estudio Karl Marx, publicado en Londres en 1938, cuando Korsch contaba 54 años. La crítica al pensamiento de Marx también aparece explicitada en los ensayos “El punto de vista de la concepción materialista de la historia” y “La dialéctica de Marx”;8 por ejemplo, en el primero dice: “el marxismo nunca ha sido una .ciencia>> ni jamás podrá hacerlo mientras sea fiel a sí mismo. No es .economía>>, ni una .filosofía>>, ni una .historia>>, ni ninguna otra .ciencia humana>> o combinación de tales ciencias; todo esto considerado desde el punto de vista burgués del .espíritu científico>>. Antes bien, la principal obra económica de Marx (…) es, desde el principio hasta el fin, una .crítica>> de la economía política”; y más adelante puntualiza: “Karl Marx (…) Se propone como meta la .crítica>> de la filosofía burguesa, la .crítica>> de la historiografía burguesa, la .crítica>> de todas las <> burguesas; en una palabra: la .crítica>> de la ideología burguesa en su conjunto (…) [y] de la .economía>> burguesa, se sitúa en el punto de vista de la clase proletaria”.9

 

Consideración final.

 

 

La historia, en el sentido estricto de la palabra, cambió de rumbo con la crisis y caída del socialismo soviético empezada en 1981 en Polonia, y culminada con la supresión del Partido Comunista de la Unión Soviética y la disolución de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, en diciembre de 1991. El pensamiento de Marx pasó a la historia, igual que cientos de estudiosos y detractores de la obra de Marx, junto con miles de títulos sobre el marxismo; en 2022, menos que nunca, nadie se atreve a formular diagnósticos dialécticos del futuro, y menos del marxismo; pero creemos que en un tiempo incierto -de una manera o de otra, por una razón o por otra- el pensamiento de Marx sería recuperado de manera incierta y con propósitos de diagnóstico reservado; y del mismo modo creeríamos que en ese proceso de examen del espíritu de los siglos XIX, XX y XXI, la obra de Karl Korsch renacería por efecto de la honradez intelectual y honestidad de reflexión que sustentaron su pensamiento crítico, dirigido a la clarificación y confirmación de los fundamentos, significado y posibilidades del pensamiento de Karl Marx.

 

III
Karel Kosik

Karel Kosik (1926-2003) define que son cuatro los fines de la ‘dialéctica de lo concreto’, frase que también es el título de su libro más importante y famoso, publicado por vez primera en 1963, que dio a conocer cuando tenía 37 años. A continuación, son mencionados esos fines.

Primero: la dialéctica es completamente realidad, lo cual significa que sí es posible el conocimiento objetivo y racional de los objetos reales. La dialéctica como explicación y comprensión del movimiento demuestra la relación de la esencia con la apariencia, o del fenómeno con el noúmeno de los objetos, mostrada precisamente en la unidad del devenir del objeto, cuya determinación-del devenir- es el concepto o verdad del objeto, como determinación de su movimiento; Entonces la dialéctica hace posible la comprensión de la cosa misma.


Segundo: la dialéctica es pensamiento en oposición a la abstracción, que es pensar el objeto separado de las condiciones y movimiento que le dieron origen y de esa manera resulta posible conocerlo en su forma pura, separado de la experiencia o proceso del cual surgió; eso es pensar abstractamente; En esta definición de la abstracción, Kosik concuerda con Hegel en el resultado del examen de esta para dar respuesta a la pregunta “¿qué es pensar abstractamente?”, a veces traducida como “¿quién piensa abstractamente?”


Tercero: la dialéctica es el pensar con el rigor analítico-sintético orientado a la comprensión de la totalidad del objeto como unidad de su devenir con su presencia actual ante la conciencia en actitud cognoscitiva; la unidad mencionada es la esencia del objeto material presente a la conciencia, o del fenómeno, es decir, de ‘lo que aparece en la conciencia’ como representación de algo externo -material y tangible- o como representación de algo interno -como representación de los representado-, esto es, de una experiencia de la conciencia en la conciencia.


Cuarto: la dialéctica es examen de la cosificación, esto es, de la alienación de la conciencia, del ser consciente convertido en cosa precisamente por la opresión de la realidad material sobre la conciencia, en particular, de los trabajadores. La dialéctica es condición y vía para la liberación de la cosificación.


Quinto: la dialéctica muestra y demuestra que la realidad histórico-social es producto de la praxis social de la humanidad; demuestra que historia y sociedad son producciones objetivas de la libertad como fundamento, verdad y realidad de la libertad: el hombre es libertad. La libertad es como decía Hegel -sin que Kosik lo mencione- ‘conciencia de la necesidad’ frente a lo cual el hombre reacciona, para satisfacerla mediante la acción del trabajo, la principal y más importante de las acciones; pareciera que Hegel y Kosik reciben la misma inspiración de las palabras de Goethe en Fausto, cuando dice: “en el principio, no era el logos [unidad de razón y justicia], no era el verbo; en el principio era la acción”. Las mismas palabras de Goethe, parecieran recibir una precisión mayor y más profunda en la afirmación de Malinowski que dice: ‘en el principio, fue el pensamiento mítico y el rito’; la unidad de las tres puntualizaciones sólo permite pensar que la posibilidad de la dialéctica casi ocurrió junto con el origen del pensamiento arcaico y primigenio.


Bibliografía


1 La de Erich Gerlach, para la edición en español de ¿Qué es la socialización?. Ed. Ariel, 1975, traducción de la edición alemana de 1969, publicada en Frankfurt; la introducción de Götz Langkau de dos ediciones en español de K. Korsch, Karl Marx. Ed. Ariel, 1975; K. Korsch. Karl Marx. Ed. Folio, 2004; Langkau dice que Karl Korsch estuvo en México en 1936 -seguramente de paso para Estados Unidos-.
2 https://www.elviejotopo.com/autor/karl-korsch/  fecha y hora de la consulta: 2 de febrero de 2024, 17:30 hrs.
3 Adolfo Sánchez Vázquez, prólogo, Karl Korsch. Marxismo y filosofía. Ed. Era, 1971, pp. 10-18.
4 Id. p. 89.
5 Id.
6 Id. p. 95.
7 Id. p. 98.
8 Id. p. 99.
9 Id. p. 100.
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