Jorge Vazquez Piñon

IMPORTANCIA Y APORTACIONES DE LA FILOSOFÍA EN LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

México está en un proceso de cambio político, económico y social, de reacomodo de las ideologías, partidos, corrientes de opinión y grupos de presión que habían sido hegemónicos o influyentes en las últimas décadas. Son cambios que ocurren con la aceptación y simpatía de unos, porque los deseaban, a diferencia de otros que los rechazan, en particular de los principales que detentaban el poder. Pero los cambios políticos no ocurren por voluntarismos, sino acontecen porque la situación los impone, y frente a esa clase de situaciones, lo mejor es aceptar el proceso real que la negación sin argumentación válida; de lo contrario, los rechazos aparecen como indiferencia simulada o reacciones viscerales.

Las situaciones políticas no se eligen, son impuestas por la realidad, porque provienen de la historia.

Por ejemplo, el gobierno de la Cuarta Transformación es resultado de los cambios en la realidad social y conciencia de muchos mexicanos, son consecuencias de las cuatro devaluaciones de la moneda nacional, ocurridas entre 1976 y 1994; fueron cambios que hicieron felices a poca gente, a una élite bancaria y financiera; desde entonces, la mayoría de la población, -una generación completa de trabajadores- ha padecido el empobrecimiento y falta de oportunidades de desarrollo humano y calidad de vida de quienes ahora, en 2020 son adultos mayores, pero cuando ocurrieron las devaluaciones monstruosas y aterradoras, eran jóvenes. Puede decirse que después apareció una generación completa de mexicanos sin horizonte de futuro, porque existen en las condiciones de enormes dificultades sociales y económicas provenientes de la depreciación de la moneda nacional, de la fuerza de trabajo y de oportunidad de empleo con salario digno.

También puede decirse que los abuelos y padres de los jóvenes nacidos en el año 2000, enfrentaron la vida hace medio siglo, en condiciones de austeridad, desempleo, subempleo, encarecimiento brutal del crédito y salarios miserables; junto con otros cambios impresionantes, lucharon para lograr una vida para ellos y sus familias en medio de enormes dificultades y con resultados inferiores a los esfuerzos cumplidos.

Muchos, muchos de aquellos mexicanos que han llegado a la juventud y adultez en semejantes condiciones, han mostrado la caída en la desesperanza, la rebeldía ciega y hasta en el nihilismo, que es la negación de la vida, de la moral, de la política y civilización.

Inseguridad, descomposición social, crisis de la familia, indiferencia individual y colectiva hacia los valores, actitudes y tendencias suicidas, junto con violencia criminal y asesina, son algunos aspectos y causas de la situación actual de México. Sus causas son la corrupción, dice el presidente de la República. Las causas provienen de la corrupción, dice el presidente de la República. Es una crisis de humanidad. Y la filosofía no permanece indiferente a las crisis de humanidad. La situación de México es situación de crisis que impone a la filosofía dirigir su entendimiento reflexivo al pavoroso estado del mundo.

Es sabido que el presidente de la República acostumbra a dar informes y hacer comentarios cotidianos de la situación de crisis del país, y de las acciones políticas que son las mediaciones para enfrentarlas, y que, en su conjunto, es proceso de constitución de la ideología de la Cuarta Transformación, con sustento en valores, ética y moralidad; esa es la figura ideológica que el presidente constituye como dirección para la nueva política que ha comenzado a gobernar a México.

La consideración de la importancia y aportaciones de la filosofía en la época de la Cuarta Transformación, requiere señalar la diferencia y conexión entre filosofía y política.

La filosofía es pensamiento reflexivo con rigor crítico mediante los conceptos más generales -llamados categorías- para cumplir el examen de problemas del mundo, de la conciencia, de la actividad humana y de fundamentos de la verdad y perfección de la libertad siempre manifestada en la condición humana. Dice Bertrand Russell que en filosofía nada hay más deshonesto que la pretensión de hacer del pensamiento filosófico un conjunto de prácticas activistas que nada tienen que ver con la verdadera misión de la filosofía. La filosofía es, de manera principal, examen de la constitución de la crítica de la conciencia del mundo, reflexión sobre la relación del hombre con el mundo y de las mediaciones de la actividad constituyente de esa relación, que son el trabajo, la libertad, la técnica y política.

La política es ejercicio de la autoridad del Estado y acción del poder para proteger y preservar la convivencia humana regulada por el derecho y la justicia.

Las situaciones de crisis políticas son representativas de crisis de la autoridad del Estado, en la impartición de justicia y de descomposición social, de confusiones ideológicas, existenciales o morales en la conciencia individual y colectiva.

Son las situaciones de crisis políticas con tendencias de convertirse en crisis históricas las que establecen la conexión de la filosofía con la política.

La importancia y aportaciones de la filosofía a la política de la Cuarta Transformación consisten en el examen crítico del movimiento de emancipación social y ciudadano que es la política del presidente López Obrador, y reconocimiento de esta como respuesta popular o mayoritaria a las situaciones de crisis de México.

La contribución de la reflexión filosófica a la Cuarta Transformación es el examen crítico de las acciones y respuestas que esa política ofrece y practica para enfrentar o resolver, los problemas que plantea la realidad problemática y vida histórica de México.

Con frecuencia, el significado filosófico de la Cuarta Transformación aparece en el discurso presidencial alusivo a situaciones históricas y situaciones políticas, sociales y culturales; el reconocimiento en ese discurso de la crisis del Estado, descomposición social y crisis de la familia, de los efectos nefastos del neoliberalismo, de inmediato induce el examen crítico de esos procesos reales porque son situaciones de crisis; más aún, la filosofía tiene algo qué decir cuando el mismo discurso hace alusión a los defectos de la globalización y economía del mercado; a  la pasividad ideológica, sumisa o simulatoria de las universidades públicas frente a las crisis nacionales; a la concepción del fin de la historia, o cuando expresa la crítica del individualismo egoísta y protagónico y que propone, en cambio, el bien común y los principios cristianos como fundamentos de la vida en comunidad.

La función social de la filosofía en relación con el gobierno de la Cuarta Transformación, es el examen crítico de situaciones históricas y sociales, circunstancias políticas y crisis particulares o regionales que enfrenta la nueva política, y que demandan atención inmediata y alternativas de solución de carácter precisamente político y mediante acciones democráticas de participación ciudadana.

La importancia y aportaciones de la filosofía en la Cuarta Transformación es la constitución de conceptos que determinan las causas y condiciones de existencia de problemas y crisis, y presentación de estas, como totalidades concretas, junto con el señalamiento de las tendencias que muestran los mismos problemas y crisis en favor de su solución, o amenazas de complicaciones. Es misión del pensamiento filosófico descubrir y mostrar las conexiones de esas dificultades con la realidad histórico-social, con las formas e intereses de la conciencia de grupos o sectores sociales, y con los intereses nacionales.

Es función social de la filosofía investigar los nexos de problemas y crisis con las principales actividades humanas, que son el trabajo, la política y la técnica. Por ejemplo, que la Cuarta Transformación induzca la reforma política del modo de hacer política del poder ejecutivo, y de la organización y acción del poder judicial, es algo que, por sí mismo, es un problema filosófico y político.

De igual manera, la orientación filosófica de la política aparece como deseable o necesaria cuando el discurso presidencial admite la fuerte presencia del racismo en la sociedad mexicana, o cuando hace alusión a las cualidades del pueblo, o cuando postula la moralidad del gobernante, humanización del poder, o la reconciliación del hombre con el mundo, el perdón y regeneración de México. Cada uno de esos problemas merece el examen filosófico, Que los mencione el presidente López Obrador es tan inusitado como estimulante para el pensar filosófico. Es verdadero decir que, después del presidente López Portillo (1976-1982), no hubo en los discursos y acciones políticas presidenciales posteriores, alusión alguna a la vida del pueblo, a las luchas populares, a las acciones heroicas propiciatorias de transformaciones políticas, sociales y económicas que forman la historia de México.

La reflexión sobre la importancia y aportaciones de la filosofía en la Cuarta Transformación está a la mano; allí están, a disposición de quien quiera asumir el compromiso y belleza de cumplir el deber, las herencias de la gran tradición filosófica de Occidente, y de México. La historia de la filosofía, la grandeza de su tradición, es la condición fundamental para que el pensamiento filosófico comience la constitución de sus aportaciones para la crítica de los fundamentos, recursos y nobleza de finalidades de la Cuarta Transformación, que muestra tener como horizonte responder a la voluntad del pueblo mexicano para la regeneración de sí mismo mediante su consciencia de la libertad, del bien, de la belleza y de la verdad para emanciparse del temor, horror y temblor frente a situaciones de horror crueldad de injusticia que no merece. La Cuarta Transformación es la ideología que responde a la conciencia que tienen los mexicanos sobre la grandeza de las luchas históricas para construir una sociedad menos injusta y un país menos opresor y más propicio para la emancipación del hombre mexicano.

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